Hijos del desamparo




Con la cara sucia del que no
 tiene techo que pare miserias.
Sus ojos despiertos buscan
 colores entre el gris de su futuro.
Colgado del pecho seco de
su madre, mamando de un pezón
compartido por diablos
de dudosa sobriedad. Y los piojos
duermen en el lado libre
de los cartones y le cantan
las nanas que su madre puta
 no aprendió. Desnudas noches,
hijo, que el abandono te
quita el frío que el burgo te dio.
Y que tus pies negros sean
 el espejo donde su vergüenza
se mire.

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