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Mostrando entradas de marzo, 2013

SaETA al Santísimo Cristo del Escrache

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Hoy termina, supuestamente, la Cuaresma, y con ella, la abstinencia y el ayuno. Este año ha sido cumplida estrictamente, a pesar del reparto de penitencias. Unos han cumplido con el ayuno y otros tantos, con la abstinencia. Abstinencia en la justicia, en la coherencia, en la clemencia, en la dignidad, en la honradez. Y ha sido esa perfecta abstinencia, la que ha impulsado el ayuno del resto de penitentes. Penitentes, que ahora son tratados de terroristas. Una penitencia que ha sido impuesta por tantos y tantos abstemios, que con su rigurosa mortificación, han empujado a muchos a su fatal Vía Crucis. Y no se han conformado con privarles de la comida. Les han sido arrebatados sus techos, sus colchones, sus puertas, su dignidad, su vida. Han lapidado y condenado derechos. Han asesinado libertades y enardecido crímenes. Renace la doctrina de la sumisión, del silencio, de la bota sobre la cara. Podemos sentirnos orgullosos de este comienzo de Semana Santa, porque lo estamos haciendo lo más…

Mañana

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Demasiados mañanas frente a los ahora. La perpetua guerra del después. El olvido del presente y la quimera del futuro. Mañana lo pienso, lo hago, lo empiezo, mañana te quiero. Hoy es pronto, precipitado, imprudente. Dejadme hoy, hoy no puedo, hoy no estoy preparado. Mañana, mañana sí. Mañana podré, querré, intentaré o no. No hay prisa, seguiremos aquí. No nos perderemos nada. Nos sobran horas, días, intentos. Nos espera la felicidad, la gloria, el amor, la eternidad. Vendrá a mí, porque me lo merezco, porque he sufrido, porque se me debe, porque soy una gran persona. No me presionéis, alentéis ni animéis. Aún hay tiempo…¿no?.

Grita

…Y en mis venas corre libre la pena
que alimenta tu apatía. Mas grito
cuando callas y callo cuando gritas.
Pues tu silencio es mi vil condena
y tu griterío divina armonía que
calma raudo mi amargura.  Y si
ahora corro tras mi sombra, es
porque se fue persiguiendo a
la tuya. ¡Grita, mi amor, grita!
y hazte cuerpo para que regrese
mi sombra y mis venas se empapen
con tu grito.