Desde aquí





No temas mi princesa, que esta
mundana muerte no llamará a
la lejanía.

Que yo vivo en tu recuerdo, y
camino en tus pasos.

Y aunque este tardío viajar
marchite mis caricias, quedaré
latente perpetuo en tu senda.

No temas mi princesa, que desde
el azul de tu cielo, seguiré escribiendo
nuestra historia.

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