Hoy no existe






Hoy sus ojos se tornaron negros, su pelo mate
y su alma tétrica. Hoy sus lágrimas le impiden
ver la luna y los aullidos de su cabeza ocultan
los sonidos propios de la noche. Hoy hay nubes
en su cielo, nubes en su techo, nubes en su razón.
Hoy se marchitan las flores y se abstienen los 
gorriones. Hoy duele, llora y grita. Hoy se ahoga
a cielo abierto y respira en su refugio. Hoy da
rienda suelta a la zozobra. Hoy no existe.

Comentarios

Entradas populares de este blog

So(éra)mos

Santa

Terrorismo interno